El miércoles tuve que llevar al Nan al veterinario. Llevaba como una semana con un pegote horrible en la nariz, y como la tiene blanquita, pues parecia aquello una cosa gravísima.
Le examiné bien, y al no tener los típicos síntomas de un catarro o algo así, y como cada vez que le levantaba el pegote ese para limpiarle la nariz incluso sangraba un poco, decidí bajarle.
No suelo hacerlo a menos que no sea extrictamente necesario porque es un verdadero show.
Me llevó mi hermano (gracias, gracias) y ya, nada mas cerrar el transportín empezó a dar berridos. Se puso todo rojo, se hizo sangre al morder los barrotes, sudaba como un loco y jadeaba como si hubiese ido al monte corriendo..... yo creía que le daba un infarto.
Menos mal que en la exploración, pese a lo miedoso que es, se portó muy bien.
La vete me dijo que podía ser tanto una alergia a algún bicho, o una picadura o algo mas grave como un calcivirus o un herpesvirus (que son los que causan la gripe felina).
Y me dice la muy que si no responde al tratamiento que se lo vuelva a bajar y le hace un análisis de sangre.... si hombre, y hacerle pasar por todo esto de nuevo, ni de coña, le dije, sacasela ahora y ya está.
Al final, salí de alli sin saber que le pasaba, con el bicho cardiaco perdido y con un estrés alucinante de verle asi.
Ya está mejor, el pegote se ha reducido considerablemente, y está muy contento. Eso si, la hora de la pastilla es un dramón... que si me la escupe.... que si se escapa...
Gatos.....
Hasta otra, corazones.




